Los misterios de Cáceres
Esteban Cortijo Parralejo2_thumb.jpgCoordinador: Esteban Cortijo

Introducción: Crónicas incompletas
Con este ciclo de conferencias impartidas en el Centro Cultural Roso de Luna hace un guiño a quienes aman y, por tanto, respetan la historia y las piedras no sólo de su ciudad sino de cualquier ciudad y de cualquier pueblo del mundo.
También quiere hacer un reconocimiento público a cuantos extremeños entregaron tiempo, recursos y pasión a conservar lo que ahora, en nuestros días, puede seguir siendo orgullo antiguo y refugio de un vivir menos confuso, además de patrimonio de la humanidad.
Los Roso de Luna, los Sanguino Michel, los Publio Hurtado, los García-Plata, los Hernández Pacheco, los Vicente Paredes y tantos otros recibieron, en las personas de cuantos han ido participando en este ciclo de conferencias, el aplauso, las preguntas y la gratitud de un público abierto y comunicativo.Misterios de Cáceres.jpg
Bajo el denominador común de "Los misterios de Cáceres", un grupo numeroso de cacereños de distintas edades se reunía para hablar y oír hablar de temas relativos a su ciudad. Era siempre al atardecer, muchas veces bajo una fina lluvia que se pegaba insistente a los soportales de la plaza, y durante quince viernes repartidos en tres ciclos distintos y separados en el tiempo.
Los conferenciantes también pertenecían a un variado abanico de profesiones y edades. El vínculo que los reunía en una tarjeta y en una invitación era el ser conocedores o amantes de alguna parcela física o espiritual del mapa que constituye nuestra ciudad. Eso sí, el título marcaba una diferencia que pretendía profundizar en el lado oculto, desconocido, lo no obvio. Se admitía la propuesta innovadora, el lamento veces, el elogio y la apología.
El misterio de una ciudad como Cáceres tiene tanto de sentimental que va del puro gusto al goce estético, a la belleza que subyuga y encandila a quien ha visto y sabe. Resulta impresionante, pues desde cualquier torre o esquina, sus piedras milenarias nos pueden devolver la mirada con cierta sonrisa complaciente y antigua, sabedora de historias que, en algunos caos, estas conferencias pretenden descifrar y, en último caso, mantener.
El coloquio que siguió a cada exposición dio idea de la curiosidad despertada y de los conocimientos de los asistentes. Quisiéramos dejar constancia, siquiera aproximada, de la riqueza que tuvieron los diálogos posteriores a cada conferencia. Y decir posteriores no siempre es adecuado por cuanto en ocasiones los asistentes intervenían preguntando cuando no aclarando en los primeros minutos de la sesión.

Tuvimos ocasión de entrar en Maltravieso, la más antigua de las moradas cacereñas. Escuchamos hablar sobre el Cáceres califal amurallado, con olor a cardamomo y a pimienta. Y lo imaginamos agujereado por pasadizos sospechosos, túneles militares y paredes abiertas tanto a la pasión como a la traición. Pudimos caminar tras las huellas que aquí dejaron los Fratres y supimos más de la convivencia frustrada de cristianos, moros y judíos.
Y mucho tiempo después, ya en el siglo XIX, entramos en una ciudad reforzada por una segunda muralla, la que formaron las propias tapias de los corrales, cuyas puertas de San Antón o de San Blas se cerraban por la noche, para defenderse de las partidas de bandoleros, de los liberales del Empecinado o, más tarde, de las partidas carlistas.
El relato de todas estas historias -las que aparecen escritas y las que se contaban en la tertulia posterior en ocasiones acompañada por una copa de vino de Cañamero- hizo evidente un hecho curioso: cuando la realidad supera a la fantasía no prosperan géneros literarios como, por ejemplo, la denominada novela histórica. Aquí la imaginación se ha refugiado en una creación poética algo anacrónica, tan alejada de las corrientes literarias del momento como de la propia realidad social, que se ha limitado a cierto costumbrismo decorativo y doméstico. Sería un hallazgo fabuloso si alguien, aparte de hacer literatura, quisiera empaparse con historias reales, no sólo de conquista y transhumancia, sino de aquellas que, siguiendo el tópico, se vivieron en estos muros más acá -no más allá- del amor y de la muerte por falta de una pluma que supiera inmortalizarlo. Alguno de los trabajos de este libro lo intenta.
Las entrevistas periodísticas a personajes populares cuyo objetivo era captar el sentimiento del pueblo cacereño y rendir un pequeño homenaje a todos aquellos que pasan desapercibidos para los periódicos, pero cuya existencia es conocida y estimada en la ciudad, la esboza el ojo clínico del periodista, catador de una actualidad que ya es historia
Y aparece la añoranza y el recuerdo a personajes como el acomodador de cine, al éxito de aquella película que llenó el Capitol por el talento de quienes han elevado una actividad humana a momentos supremos, a la vieja plaza de Santiago de cigüeñas y palomas y… a los grillos, que entonces tenía el profesor D. Arsenio Gallego, que suspendía mucho, pero si le regalabas un grillo hacías que en su rostro imperturbable de profesor de Matemáticas brillara una leve sonrisa.
Desfilan artistas cacereños, pintores, dibujantes, músicos, cantantes, etc., que dejaron muestras de su inteligencia y sensibilidad y que sin embargo siguen siendo desconocidos sus nombres y desatendida su obra.
Hubo también momento para penetrar en los espacios religiosos y plantear la consideración que tienen o damos a los objetos sagrados. ¿La importancia está, preguntamos, en la fe del que mira o en el propio objeto como condensador de energías?
Un artístico obsequio, original y numerado, realizado por la pintora Victoria Santesmases aportó unidad y memoria a una caja de Pandora especial donde reunir palabras de hoy con recuerdos comunes a cientos de generaciones que vieron las mismas fachadas y pasearon por las mismas calles.
Los coloquios
A continuación quisiéramos dejar constancia, siquiera aproximada, de la riqueza que tuvieron los diálogos posteriores a cada conferencia. Y decir posteriores no siempre es adecuado por cuanto en ocasiones los asistentes intervenían preguntando cuando no aclarando, incluso, asuntos que iba enunciando el conferenciante.
Pensando en personalizar cada momento vamos a recoger unos apuntes de cada una de las charlas por el mismo orden temporal en que tuvieron lugar.

Matilde Muro Castillo
Las preguntas de los asistentes a la conferencia de Matilde, dieron lugar a un animado diálogo en el que las cuestiones, muy significativas y de matices ajustados como no podía ser menos en personas conocedoras y amantes de su ciudad, levantó más el ánimo de quien con palabras sinceras y amorosas había conseguido interesarnos en ese Cáceres califal amurallado, con olor a cardamomo y pimienta, colorido fuerte en vestidos y tiendas y siempre temeroso de que enemigos sin entrañas envenenasen el agua de aljibes y fuentes.

Porque se comunican, en efecto, nos dijo Matilde, el pozo de la casa mozárabe con el aljibe del actual Museo y los baños del convento de clausura de San Pablo, que también fue sinagoga como muestra la grafía hebrea de su "Dios guarde todos los rincones de esta casa".
Hubo preguntas sobre la relación entre Mérida y Cáceres y acerca de lo difícil que debe ser la conservación del patrimonio emeritense. La denuncia al respecto de la conferenciante no se hizo esperar: en Mérida los albañiles trabajan de noche más de que a la luz del día, y si te asomas a ver te puede volar algún objeto contundente por los alrededores de la cabeza. Cosas
Salió también, no podía ser menos, la referencia a Trujillo, ciudad que Matilde ha elegido para vivir y que tanto le debe. Según ella es la ciudad medieval mejor conservada del mundo con una muralla que es una maravilla, aunque siempre hay quien quisiera "pintarla de blanco y teja lisa de pizarra negra".
Defensora a ultranza e insobornable del patrimonio extremeño desde la comisión regional de la que forma parte ya once años, esta mujer está alarmada por las cantidades de dinero y de influencias que mueven las empresas para hacer y, lo que es peor, para deshacer, algo que aquí sigue en pie todavía a pesar de batallas y depredadores de todo tipo, algo que ha sido entorno, vida y soporte de miles de cacereños a lo largo del tiempo, bien sean romanos o godos, musulmanes o hebreos, cristianos o postmodernos.


Alonso Corrales Gaytán
El tema de Alonso le ha convertido en un experto en subterráneos sin necesidad de bajar a ninguna mina. ¿Podría ser Cáceres un queso agujereado por pasadizos sospechosos, túneles militares y paredes abiertas tanto a la pasión como a la traición?

Sobre todos estos temas, sin faltar cierta queja del ponente por el abandono en que se encuentran algunas exploraciones, versó la sesión. No tenía la actualidad que tiene un año después la cuestión del aparcamiento en la Plaza Mayor, pero se consideró el asunto dado que algún subterráneo la atraviesa.
Las intervenciones del público pedían confirmación a sospechas provocadas por los ecos que el caminar por las calles de la ciudad antigua produce y, de nuevo, surgían elogios a quienes ocupan su tiempo libre en clarificar estos y otros misterios de Cáceres, una ciudad cuyas piedras, en cualquier esquina o rincón, si sabes mirar, te pueden devolver la mirada con cierta sonrisa complaciente y antigua.

Fernando Turégano Valiente
El conferenciante hace una dedicatoria a su mujer, a sus amigas mujeres, algunas de las cuales están presentes y da las gracias a todos los asistentes, ofreciéndose a mantener un diálogo, debate, réplica o contrarráplica. Así responde a una primera pregunta referente a la omisión del Gran Teatro en su charla diciendo que es por una simple cuestión de clasificación reservando dicho local más bien al teatro, aunque también fue encuentro de cine. Alguien le apostilla que "Gilda" fue en el Capitol.

Sobre el asunto del minicine en grandes superficies comerciales lo describe como pavoroso. Le solicitan un calificativo al cine de esta última década y lo define como tecnológico, muy de recursos, donde los efectos especiales y el talento de gente han sabido llegar a momentos supremos.
Quiere recalcar el viajero -así se autodenomina el conferenciante- que no es un nostálgico del inmovilismo, es un nostálgico que va hacia adelante. Lo que caracteriza al cine moderno es un enfrentamiento entre el cine de sentimientos y el cine de espectáculo puro como elemento industrial. Se pregunta por parte del público si este enfrentamiento no refleja esa esquizofrenia que es la de todos a lo que replica que posiblemente esa lucha entre los sentimientos y la tecnología puede ser el gran debate del cine moderno, y por lo tanto, reflejo de la realidad. Entiéndase nostalgia como recuerdo no como necesidad, apostilla el viajero. Se señalan dos personajes de añoranza: el limpiador y el acomodador como personajes pintorescos.
¿La visión del cine a través del vídeo? Tiene Fernando buena opinión sobre esta simbiosis y propone abonarse a Canal-Plus para evitar la publicidad.
¿Es el cine antiguo más ritual, más aprendizaje que el cine de ahora más consumista, arbitrario e irracional? Responde que lo que está produciendo eso es un fenómeno económico de carácter industrial. La economía es la que marca y es la que hace desaparecer figuras como la del operador, ahora se dan unos cuantos botones y sistemas de conexiones sofisticados se ponen en marcha. Habla también de la economía del lenguaje en el cine actual, las palabras y la verborrea están en crisis, el lenguaje se deteriora, es de una gran pereza intelectual.
Recuerda, finalmente los manejos censores por parte de los operadores de entonces en algunas escenas de la película Gilda.

Miguel Angel Muñoz Señala el conferenciante que lo que trataba su periódico con estas entrevistas no era buscar un relato histórico y fidedigno, sino captar el sentimiento del pueblo de Cáceres, rendir un pequeño homenaje a toda esa gente que nunca sale en los periódicos, pero que es conocida en la ciudad.

Habla del hecho curioso de que hay pocas mujeres en las entrevistas debido, quizá, a su poca participación social en la época a la que se remiten todas las biografías. Señala algunas de ellas: Pepita Mauri, Carmen Hurtado y Felisa, la cantante flamenca. Alguien del público manifiesta al conferenciante su agradecimiento por recordar a esos personajes populares. Se van citando nombres muy entrañables para los asistentes. A más de uno de los personajes -cuenta M. Angel- le resultaba difícil hablar ante la grabadora y el hecho de que su testimonio fuera a parar a un periódico les resultaba confuso, no lo entendían bien.
El periodista Fernando García Morales, que formaba parte del público, nos recuerda sus anécdotas en la radio y en la prensa con algunos de esos personajes entrevistado por M. Angel: el "Santi" y sus peripecias con el torero "el Cordobés", cuando éste venía a Cáceres. Relata una curiosa entrevista en directo en la radio entre ambos personajes, y los intentos por hacerla en francés; o la apuesta que hizo el Satu para comerse un jamón de 10 kg. acompañado de Trinaranjus, y que también fue narrado por Radio-Cáceres; el Satu como guía de la parte antigua, y Satu como ladrón de gallinas; el Satu como jardinero del ayuntamiento, etc.
También nos recuerda este periodista a otro personaje: Antonio Valiente,"El Sopa", como brazo derecho del ingeniero-jefe del Ayuntamiento. Cuenta la anécdota de que se encargó al "Sopa" la preparación de la fiestas de los moros y cristianos, y cómo una de las veces tuvo que intervenir "cargándose" a los moros porque éstos estaban ganando a los cristianos, y la historia no se podía cambiar...
Se discute que sería importante reflexionar hasta qué punto la vida de una sociedad está reflejada en estos personajes, o en esos mundos subterráneos, en ese otro Cáceres del que Turégano o Corrales nos hablaron en otras conferencias anteriores.
Por parte de un contertulio se reprocha al periódico "Extremadura" el abandono de esa línea de entrevistas a personajes populares, a lo que M. Angel replica que es proyecto del nuevo director del diario continuar con esa línea local más próxima. En esta perspectiva de recuperar más personajes y personas de Cáceres hay que entender la inclusión final de la segunda conferencia de Fernando Gª Morales.

Alfonso Artero Hurtado

La densidad del texto, que el autor prefirió leer y en el que se vierten calificativos muy duros contra los liberales, como se puede observar leyendo la conferencia, hizo que en un primer momento el coloquio transcurriera con preguntas y respuestas entre los asistentes y el conferenciante:
Pregunta: ¿Hubo una ampliación de una segunda muralla en la Guerra de la Independencia?
Respuesta: Las propias tapias de los corrales hacían de muralla; y lo que sí había eran puertas que se cerraban por la noche: puerta de San Antón o la de San Blas, por evitar más que nada el contrabando y por las partidas de salteadores que aparecieron después de la Guerra de la Independencia en aquellos años de 1814 a 1820; las partidas de bandidos eran corrientísimas.

P. ¿Quiénes fueron los cronistas o qué fuentes ha utilizado para su conferencia?
R. Más de mil folios del proceso que se instruyó contra los voluntarios cacereños que tomaron parte en el asalto a Cáceres. Son una transcripción de los originales, con muchas declaraciones de testigos e informes de los peritos.
P. ¿El Empecinado fue condenado a muerte?
R. Sí, por orden de Fernando VII se le instruyó un proceso en Roa, él era de Castrillo del Duero, un pueblo de Valladolid, lo apresaron los realistas de Roa. El instructor del proceso fue el corregidor Domingo Fuentes Nebro, y uno de los cargos fue el asalto a Cáceres, desde donde se enviaron al Tribunal una serie de preguntas formuladas por la Real Audiencia de Extremadura para que contestara llegando a ser estos cargos una de las causas que le llevaron a la muerte. Ahora bien, no murió en la horca porque era un hombre fortísimo y cuando lo llevaban, esposado con hierro, vio en manos de un soldado su espada(regalada por el rey de Inglaterra), y lleno de ira rompió los hierros, pero en el forcejeo lo cosieron a bayonetazos, de tal manera que cuando lo ahorcaron ya era cadáver.
P. ¿Conoce el libro de Marañón sobre el Empecinado?
R. Se refiere a la Guerra de la Independecia pero no puede tomarse como fuente histórica, es una novela entretenida, pero de aventuras.
P. ¿Cometió el cura Merino un atentado contra la reina?
R. No, ese fue otro cura Merino
El conferenciante hace algunas referencias al cura Merino que estuvo hasta última hora con las armas en la mano. Cuando muere con 72 ó 73 años y hasta tres años antes estuvo al frente de los partidos carlistas por el Norte, y se hace referencia a la labor instructora y pública en la etapa liberal por la que obligaban a los párrocos a hablar de la Constitución.
Una última pregunta plantea qué fue del vizconde de la Torre de Albarragena, alcalde realista de Cáceres que instauró la feria y, sin embargo, ha pasado a la historia sin pena ni gloria? Cuenta sobre este particular Alfonso Artero algunas curiosidades del personaje y hace referencia a un descendiente del vizconde, el compositor Jacinto Cabrera, y concluye afirmando que el resto de la familia desapareció de la ciudad sin dejar huellas.
Es de interés reflejar, dado que estamos en un centro que lleva el nombre de Roso de Luna, que el conferenciante, nieto del conocido escritor cacereño Publio Hurtado, vino acompañado de su madre quien de niña conoció personalmente a Roso en un viaje en tren. Nos recordó que como el amigo de su abuelo era sospechoso de herejía ella se hizo prudentemente la dormida.
José Ramón Molinero Merino
El conferenciante, hombre de mundo que ha visitado con cierto detenimiento más de setenta países, se entretiene en contar a los asistentes la maravilla de vivir en una ciudad como Cáceres extendiéndose en consideraciones sugerentes y enigmáticas en torno a las piedras, su forma de parar o acelerar el tiempo, generalmente a la intemperie, y sus efectos benéficos o maléficos sobre los seres que entre ellas viven.
Discurre a continuación el coloquio acerca de los objetos sagrados, y cuenta uno de los asistentes que lo importante está en la fe del que mira y del que piensa más que en el objeto. El profesor Molinero dice que el objeto es un condensador de energías, comentando al respecto la autenticidad del sudario de Cristo, y cómo él ha visto el sepulcro de Cristo en Cachemira, donde su tumba es visitada por mucha gente. Nos dice que Jesús murió a los 86 años y cuando le enterraron pusieron una pasta como de cemento en la piedra y le pusieron los pies. En la actualidad el director del museo de Cachemira pegó tinta en la piedra y puso un paño encima e hizo una copia y la mandó a Turín, demostrando con un certificado que es idéntico el pie del sudario que el de la piedra.
El profesor Molinero cuenta que solicitó retratar el paño, pero el director sólo se lo permitió prometiendo no hacer nada contra el clero pues, como dijera Don Quijote, "Con la iglesia hemos topado, Sancho".

Fernando García Morales
Fernando García Morales es él sólo una buena parte de la historia de Cáceres y, en particular, de la historia de la radio y del periodismo.
Aire fresco, con palabras ligeras y descriptivas. Lejos del academicismo en el que otros se refugian cuando sus palabras sólo son un esfuerzo por camuflar la ignorancia. García Morales habla de lo que sabe y, con frecuencia, de lo que ha vivido personalmente. Su seguridad le viene de la propia vida y si en algún momento falla la palabra nunca falla la intención.
Nos habló de los Fratres, que dejaron en Cáceres más huellas de lo que se cree, de cómo vivían, de cómo flojeaban respecto al voto de castidad, siendo de conocimiento público sus hijos, y de cómo en Alcántara, cuna de la famosa orden militar del mismo nombre, hasta hace poco se daba el nombre de "emputado" a quien no era ni soltero ni casado. Muy interesantes referencias al Fuero de Cáceres, cómo el fruto de los árboles -la bellota fundamentalmente, era para el pueblo cuando había hambruna, cómo la caza mayor se reservaba al rey, etc; de la convivencia frustrada de cristianos, moros y judíos (el último rabino de Cáceres fue D. Sayas Cohen), la típica historia de amor entre una judía y un cristiano, "Alonso Golfín", según cuenta Publio Hurtado, de cuya casa, por cierto, que ahora se está restaurando, en contratos de compraventa diversos se cuenta que hubo medallas y otros tesoros.

También se refiere a que la fiesta del Peropalo ha sido criticada por organizaciones judías porque hace referencia a un tal Pedro Pablo, judío converso, traidor al cristianismo, olvidando que convocados los responsables al tribunal de la Inquisición de Llerena en su momento, acudió prácticamente todo el pueblo de Villanueva de la Vera recibiendo autorización para la representación de su particular carnaval e incluso algún pendón o bandera que aún se conserva. De la tertulia literaria "Alcántara", del obispo de Coria que logra que los hijos de los curas puedan heredar.
El Apéndice sobre las casas de lenocinio vino a ser una de las conferencias más animadas creándose constantemente pequeños grupos que el moderador reconvertía para seguir escuchando al ponente y sus respuestas a diversas cuestiones que enriquecieron mucho las páginas que dio escritas y que había leído. Algunas noticias más de las que tomé nota fueron: que de la calle de las Damas se trasladaron las prostitutas por estar a espaldas de un convento; también se habló de la Tía Petra "La Churrera" que fue la última "Marimantas" (camuflar como un fantasma la cara para ir a estas casas, cosa que ella hacía por celos de su marido y mal aconsejada); del sentido que tiene la frase "ir de picos partdos" porque así obligaban las Ordenanzas a llevar adornadas sus faldas las putas en tiempos de Felipe II. Alguna dama de las presentes recordó haber visto frente a "La Gallega" un funeral en el que sus ojos de niña se extrañaron de no ver ni hombres ni cura…escena que cuenta Torrente Ballester en su Filomena a mi pesar. Nos pudimos enterar de que junto al bar "La Perdiz" estaba "El Pingüino", que estas señoras nunca usaban su nombre propio, que sus casas, como las de El Postigo, tenían doble puerta y, por último, que la Charca Musia era hasta hace poco Charca del Espíritu Santo pero mudó el nombre por culpa del local cabaret que por allí tenía el tío Musia.

Santiago Hernández
Santiago quiso hacer una conferencia entrañable y por eso cambiamos el título hacia una frase más expresiva de lo que iba a ser aquel juego de espejos entre el Cáceres actual y aquél que él -y otros asistentes nacidos y criados en esta bella ciudad- iban recordando a medida que las diapositivas llenaban de luz y de recuerdos la pantalla.
El ambiente se hizo amigable y emotivo. Muy pronto Fernando García Morales intervino con alguna referencia explícita provocada por Santiago, amigos de muchos años. La comunicación fluye y entonces el conferenciante se convierte en contador de historias, algunas tristes y desalmadas como aquella de cómo un puente de granito que ha soportado siglos de agua y de calor desde la época de los romanos desaparece por el capricho de unas desafortunadas prácticas militares con explosivos.
La imagen de El Nano, personaje popular perfectamente integrado en las calles de Cáceres, con los cacerenses y tras sus estampas de la Virgen de la Montaña le hace recordar al "Polito" allí presente que así llamaba El Nano a todos los que trabajaban en la radio se llamasen como se llamasen.
También hubo un recuerdo para la plaza de Santiago, las cigueñas, las palomas y… los grillos, en concreto los que tenía el profesor Arsenio, que suspendía mucho, pero si le regalabas un grillo hacías que en su rostro imperturbable de profesor de Matemáticas brillara una leve sonrisa.

Alfonso Callejo

Tras la exposición de Alfonso, agradablemente asistida por diapositivas de los motivos pictóricos de la caverna, se produjeron algunas intervenciones para aclarar aquellos aspectos de su charla que más llamaron la atención.
Se planteó, por ejemplo, la hipótesis del poblamiento de la zona del Calerizo en una época mucho más remota, habida cuenta de la aparición de un depósito óseo en la Cueva en la que se encontraron piezas dentarias y otros restos de animales de época interglaciar, como la hiena de las cavernas, el oso o el rhinoceros merki. Al haberse encontrado este depósito paleontológico en la sala inicial (antiguo final de la gruta), uno de los asistente expresó su escepticismo sobre la acumulación natural de los restos en aquel lugar, manifestando su seguridad de que fue la acción del hombre la que llevó los huesos al recóndito final del gruta.
El conferenciante se remitió a la frialdad de los datos y a la prudencia a la hora de establecer hipótesis en temas relacionados con la Prehistoria por la parquedad de los datos disponibles. Hizo especial mención a que (en el caso del rinoceronte) sólo se había encontrado una pieza dentaria, por lo que la posibilidad de transporte al depósito óseo pudo acaecer por acumulación de carroña por alimañas y no por la acción del hombre. No obstante, la existencia de población humana de raza Neandertalense en el período Musteriense no está descartada en la zona de Cáceres.
En relación con la cuestión anterior otro de los asistentes manifestó el reciente hallazgo, a una distancia aproximada de 2 a 3 km. de Maltravieso, de utensilios cuarcíticos pertenecientes al Abbevillense (150.000 a 120.000), lo que no dejaría lugar a dudas sobre el poblamiento de esta zona por tribus nómadas en estos remotos períodos.
También se inquirió por las razones que dan por seguro la inversión de la entrada y final de la cueva actuales con respecto a su poblamiento paleolítico. La razón fundamental radica en la aparición de los restos humanos a pocos metros de la entrada (hoy además desaparecida), puesto que en todas las cuevas la necrópolis o zona de enterramiento se situaba en el fondo. Por el contrario, en la Sala Final o de los Murciélagos aparecieron capas de humus vegetal y orgánico, inequívoca muestra de que la vida se hacía en las zonas iluminadas y ventiladas, es decir, en la entrada. Todavía son visibles en esta Sala Final derrubios arcillosos que taponan la primitiva entrada.
Sobre la amputación de los dedos meñiques en las improtas de la Cueva, y sobre todo su interpretación hubo algunas preguntas. Como ya quedó reflejado en la exposición de las diapositivas, hoy día es mucho más dudoso que existiera realmente mutilación, al haberse empleado la fotografía infrarroja. En algunas de las manos parece con esta técnica vislumbrarse la sombra del dedo meñique debajo de una capa de pintura. Por ello, de confirmarse definitivamente esta "no-mutilación" habría que revisar seriamente mucha bibliografía relacionada no solamente con las manos maltraviesenses, sino con otras estaciones paleolíticos que presentan motivos pictóricos semejantes.

José Mª Parra
Se comenta el ojo clínico de observador del periodista por parte de un asistente y responde que eso lo da la profesión. Se le pregunta si pasa lo mismo ahora con los ordenadores, comentando que ahora se hace más información en coche y en ruedas de prensa, que en la calle. Las plantillas son cortas y tienen que cubrir en una mañana cuatro o cinco informaciones pero eso no opta para que en su situación actual, dejando atrás la oficina y los teletipos, él camine gran parte del día por distintas calles viendo lo que pasa, dejando en el cliché de la máquina con frecuencia la imagen que nunca volverá o que nunca debió haber estado, depende.

Pedro Mª Rodríguez
Testigo vivo de las aventuras que contaba, Pedro Mª reúne además una característica importante que da relevancia a su presencia en el centro Roso de Luna: él es de los pocos que desde su infancia conoció la obra del teósofo logrosaniego por recomendación directa de su propio padre, siendo, además, el primero que escribió al coordinador de este libro cuando en el lejano 1978, en fecha memorable, el 20 de junio, la amabilidad de Andrés Sánchez Pascual y del director del Extremadura, Germán Sellers, publicaron su artículo "Boceto necesario de un extremeño olvidado".Pero el tema eran las revistas literarias de los años 50.

Antonio Rubio Rojas

Antonio es un borbotón de agua que si te pilla desprevenido te puede ahogar en datos, comentarios y preguntas, haciendo imposible que te aburras cuando está dando una conferencia.

Esteban Cortijo Como quien escribe estas notas es el mismo es fácil comprender que durante la conferencia no tuvo lugar ni relajo para enterarse de lo que estaba pasando. Sólo recuerda que de nuevo se pudo ver allí lo preciso que es conocer las mezquindades y las bondades del tiempo pasado para orientarse en el tiempo presente y no ceder al pesimismo social que nos invade: El poder político y el poder económico no lo acaparan todo y el tiempo coloca en su sitio a los famosos. Dicho de otra manera: hemos de encontrar un resquicio para la concordia y una cátedra para proponer el amor a la sabiduría.

Fátima Martín Pedrilla Nada más llegar me dice que en esta casa donde está el Centro Roso de Luna vivió Juan Luis Cordero.

Se empezó el coloquio antes que la conferencia porque la figura de Fátima en el sillón y la cortina de luz que le caía encima promovieron una charla amena mientras pasaban los cinco minutos de cortesía para lo últimos en llegar teniendo en cuenta que llovía -casi todos los viernes de noviembre y diciembre llovió en Cáceres-. En un momento determinado se inició la conferencia con la lectura de las páginas que ahora podrán leer todos los interesados: una vuelta atrás de dos siglos para reflejar la historia de dos mujeres en Cáceres. La tercera historia quedó en sombras porque será un nuevo misterio de los muchos que ha sacado a la luz este ciclo.
Utilizaba Fátima, no sabemos si con intención, el adjetivo vetusta para describir los muros, los jardines y las siluetas de aquella ciudad del siglo XVIII que era Cáceres y que bien podría ser Vetusta como Oviedo, con o sin Regenta. Para que el cuadro sea completo sólo se precisa el escritor o la escritora adecuada, según se le invitó a la misma Fátima aprovechando los impulsos literarios que deja traslucir su escrito. Quizás la novela histórica en Extremadura no existe porque aquí la realidad siempre ha superado a la fantasía y ésta se ha encerrado en la pura creación poética tan alejada de las corrientes literarias del momento como de la propia realidad social, limitándose a cierto costumbrismo decorativo y doméstico.
Sería un hallazgo fabuloso si alguien, aparte de hacer literatura, quisiera empaparse con historias reales, no sólo de conquista y trashumancia, sino de aquellas que, siguiendo el tópico, se vivieron en estos muros más acá -no más allá- del amor y de la muerte por falta de una pluma que supiera inmortalizarlo. Matrimonios imposibles, esclavos y esclavas, subterráneos para alcahuetas y clérigos, artistas viajeros, anarquistas y funcionarios, militares, nobles, periodistas, toreros y borrachos… un sin fin de personajes que van a quedar irremisiblemente en la cara oculta de la Luna.
Al final también se habló de su propia familia: Cómo prefirieron adoptar el apellido Pedrilla porque la gente no se acostumbraba a llamar simplemente Fernández a su abuelo y otras pinceladas entre descriptivas y psicológicas que en sus propias historias se dejan ver.

Miguel Hurtado Urrutia En la conferencia de Miguel nos encontramos de nuevo con la prueba de que el medio es el mensaje: se rompe el protocolo, se sienta en la silla que no le corresponde y abre la sesión proyectando una partitura de un compositor desconocido, sin presentación ni protocolo. Pasaban diez minutos de la hora habitual y la última diapositiva se vio a las once. En ese tiempo tuvo lugar el coloquio, coloquio que fue interrumpido porque desde el público se le pidió que hablara de su abuelo el pintor, de Gustavo Hurtado, cosa que hizo prolongando la sesión. El brindis por el feliz y venturoso final del ciclo mantuvo a los contertulios hasta pasada media noche y, como suele ocurrir, en los pequeños círculos de más íntima conversación florecieron nuevas propuestas.

En la exposición de Miguel quedaron señalados distintos misterios sobre artistas cacereños desconocidos y que él investiga afanosamente desde hace años. Se echó en falta un Museo Provincial dedicado a los artistas de distintas épocas en donde se pudieran recoger obras que están desapareciendo por desconocimiento, abandono o cansancio de los herederos. Con frecuencia se oía lo que en el texto refiere a distintos cuadros de esta manera:
"…deberían estar en el Museo de Bellas Artes que Cáceres debiera tener..., a pesar de la inexplicable opinión en contra de algún profesor de la Facultad de Arte y de los políticos regionales, que parecen infravalorar o desconocer todo el arte cacereño, que no dispone de espacio para su exposición pública por la insuficiencia manifiesta de la Casa de los Caballos, del Museo Pedrilla y del sótano-almacén de las Veletas... "
Los presentes nos hicimos eco de esta acusación a los poderes públicos para que inviertan en los museos de Cáceres tanto como en Mérida o Badajoz, dado que el de Pedrilla es pequeño y de cierto carácter general, y los de Guayasamín o Masa Solís, de carácter individual. Es claro que el hecho de que en Cáceres esté la Facultad de Historia y Arte no conlleva ningún tratamiento especial quizás porque aún la misma universidad no está suficientemente involucrada en los intereses extremeños y, en este caso, cacereños.

Conclusión

Quisimos que fuera ésta la participación de nuestra asociación en los actos que entonces celebraban el X aniversario de la proclamación de Cáceres como ciudad Patrimonio de la Humanidad.

El brindis final puso broche a estos felices encuentros a los que nos convocó el nombre de Mario Roso de Luna y, como suele ocurrir, en los pequeños círculos de más íntima conversación florecieron nuevas propuestas que continuarán pintando el camino emprendido de creatividad y de diálogo.
Sólo queda una palabra de agradecimiento a cuantos han aportado su luz al rincón de la historia de Cáceres que antes de oírles permanecía a oscuras, también a quienes nos han ayudado, aunque han preferido permanecer en un segundo plano, como Mercedes Pulido, así como a los fotógrafos Juan Ramón Marchena, por abrirnos sus carpetas, y a Fernando Castro, por la actualización de las vistas antiguas que embellecen esta libro. Libro que puede ser guía, si no de turistas sí de descarriados, que opten por andurriales, recovecos y casas viejas que no están sólo en las piedras de la llamada ciudad antigua.